Especial Paradores
Como un vigía frente al inmenso mar. Ésa es la sensación que produce el Parador al ser contemplado de lejos, en el interior de una fortaleza dominando la ría gallega. Una elegante escalera de piedra recibe a los huéspedes nada más pisar la recepción del Parador de Baiona, en la península de Monterreal, erigido como mirador sobre el océano y flanqueado por un bosque de pinos. Las murallas de la fortaleza que en sus tiempos sirvió para proteger el puerto de los ataques piratas dan cobijo hoy a este edificio.
La capital de una fértil llanura pirenaica acoge el Parador más próximo a Barcelona, en un entorno tranquilo, uno de los parajes más bellos de la comarca de Osona. Con la serranía de las Guillerías de fondo y el pantano de Sau a sus pies, el Parador de Vic recupera ese aire típico de las masías catalanas, con cuidado jardín y habitaciones grandes con terraza, que tan bien encaja con la localidad medieval en cuyas inmediaciones se alza.
En La Rioja, en uno los enclaves más importantes del Camino, un antiguo hospital sigue acogiendo el merecido descanso de viajeros y peregrinos. El propio Santo Domingo amparó la construcción del hoy Parador, un antiguo hospital del siglo XII levantado junto a la Catedral de esta localidad riojana.
Alojarse en el mismo lugar en el que el duque de Lerma quiso que lo hiciera Felipe III es posible en este Parador, de estilo herreriano y situado en la provincia de Burgos. En la parte más alta de la villa de Lerma se alza, poderoso, el Palacio Ducal, que fue construido aprovechando el emplazamiento de un castillo del siglo XV, según las directrices del arquitecto Francisco de Mora, entre los años 1601 y 1617.
Sólo el vértigo puede frenar las ganas de mirar al vacío desde el jardín de este Parador, ubicado en el antiguo Ayuntamiento junto al Puente Nuevo, en el centro de la ciudad malagueña.

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